19 de febrero de 2008

Hipnosis para inducir y diagnosticar los ataques epilépticos en la infancia

Muchos niños que parecen tener ataques epilépticos tienen en realidad reacciones físicas involuntarias al estrés psicológico, lo que requiere un tratamiento totalmente diferente de los ataques epilépticos. Para saber si éstos eran auténticos ataques epilépticos, que pueden tratarse mejor con medicación, o episodios no epilépticos causados por estrés psicológico u otros problemas neurológicos, los especialistas del Hospital Infantil Lucile Packard, en Palo Alto (California) probaron con un método poco convencional: la hipnosis. Los resultados se han publicado en la edición electrónico de enero de Epilepsy & Behavior.

DM Nueva York
“Los niños son altamente sugestionables y tienen mucha fantasía”, señala Richard Shaw, psiquiatra del Lucile Packard. “Hemos encontrado que si sugerimos que van a tener uno de sus ataques mientras están en un trance hipnótico, normalmente lo tienen”.

¿No se supone que los médicos intentan detener estos ataques en vez de buscar nuevas formas de causarlos? En una palabra, sí. Pero para tratar los ataques de forma efectiva los facultativos deben saber qué partes del cerebro causan el problema. Muchos niños que parecen tener ataques epilépticos tienen en realidad reacciones físicas involuntarias al estrés.

La única forma de precisar la causa real es monitorizar la actividad cerebral del niño durante el episodio, conectando un panel de electrodos al cuero cabelludo de manera fácil e indolora. Conducir a la visión de un ataque de duración indefinida es otra cosa. “Es difícil para los padres pasar tres o cuatro días en el hospital esperando que sus hijos tengan un ataque”, explica Donald Olson, jefe de neurología pediátrica del hospital. “Les coloca en una situación emocional incómoda”. Además, algunos de los niños hospitalizados, alejados de los factores estresantes que les pueden causar los episodios, nunca tienen uno similar a un ataque.

Aunque la hipnosis podría no ser efectiva para todos los niños, los médicos creen que la técnica es una herramienta importante que puede acelerar el diagnóstico y tratamiento adecuados para los niños que sufren de ataques epilépticos. Los autores probaron el procedimiento en nueve niños entre ocho y 16 años cuyos ataques incluían espasmos, pérdida de consciencia, sacudidas y desvanecimientos.

Para hipnotizar a los sujetos, Shaw primero usó una combinación de respiración profunda y progresiva relajación muscular para inducir a los sujetos un estado de relajación y profunda atención. Después utilizaron una combinación de imágenes y sugestiones para inducir a uno de sus típicos episodios de convulsiones. En ocho de los nueve casos, Shaw provocó satisfactoriamente los ataques con este procedimiento. Después de un apropiado intervalo monitorizado, Shaw reorientó a los chicos hipnotizados para que volvieran a su lugar favorito y el ataque se detuvo. Usando esta técnica, los médicos comprobaron que los ocho niños estaban experimentando episodios no epilépticos.

“Teníamos una serie de pistas de que estos niños podrían no tener epilepsia”, explica Olson, “pero la hipnosis nos ayudó a confirmar nuestras sospechas”. Los médicos empezaron a sospechar otras causas al margen de la epilepsia si un individuo tiene una variedad de episodios, si la cognición de una persona no se ve afectada a pesar de los frecuentes episodios o si la persona tiene un diagnóstico psiquiátrico previo.

¿Eran los chicos libres en el estudio para comprobar que no tenían epilepsia? “Sí y no”, asegura Shaw. “Es importante explicar muy claramente que aunque estos episodios tienen base psicológica, están completamente fuera del control de los niños”. Shaw y Olson compararon los episodios, que son un tipo de enfermedad llamada trastorno de conversión, con formas más conocidas de afectar el estrés y las emociones a otras funciones orgánicas, como las migrañas, las úlceras o el ruborizarse.

Fuente: El diario médico